martes, 7 de diciembre de 2010

Capítulo 2

Trasnscurrieron unos días en los que ni Pablo ni ella se vieron debido a la desaparición de ellá ante el hecho que vió y que la dejó muy mal y dolorida, ¿él?, él no entendia nada, no sabía el porque de su desaparición,
no le contestaba al movil,no daba señales de vida, el ya no sabia que pensar, no sabia que podia haber pasado, pensó que quizas podria haber hecho algo mal, pero tampoco sabia el que, también imagino que quizas seria
miedo, tantas y tantas suposiciones contruyó en su cabeza para intentar justificar la desaparición de la única mujer a la que había amado.
pablo:
¿Dónde estas ?, ¿Cuál es tu nombre? ni eso me llegaste a decir.
¿Cuál seria tu nombre? seguro que es igual de bonito que tú y tras esto un suspiro.
¿Por qué? no entiendo nada .- Estaba enfadado abatido, decepcionado.
Que estupidó he sido ,lo peor... lo peor es... lo peor es que te amo y que me vuelves loco y.. y que no puedo olvidarte- y esto último lo dice en voz baja, para sí y sentado en el muelle.
En un lugar no muy lejano está ella :
Sabia que estó no saldria bien, que estupida fuí, como me lo pude creer ¡¿como?!- ella rompé a llorar su madre la escucha va rápida hasta su habitación. Su habitación es la más bonita de todas. Es rosa clara y la pared frontal la
principal tiene un tono anaranjado y en ella hay dibujada una gran puesta de sol con algunos pajaros en color negro reboloteando entre las nubes que se encuentran a sus lados, cuando entras da una sensación de libertad...
Cuando su madre llega, la ve ahí tendida en el suelo llorando entonces se sienta a su lado e inevitablemente y debido a su instinto de madre le preguntá aunque lo que realmente quiere su hija es que la abrace simplemente sin
preguntarle nada.
-¿Qué te pasa?.
-Nada.
-Por nada no se llora cariño.
-Lo sé mama pero no tengo ganas de hablar.
Su madre insiste inpertinentemente sin darse cuenta de que su hija no necesita eso sino el calor de un abrazo o de un beso en definitiva el calor de una madre y no o por lo menos en ese momento sus palabras.
-Pero hija...
-¡Mama! no me has oido no tengo ganas de hablar.
-Esta bien, esta bien cariño tranquila- y por fín sucede lo que ellá quisó desde el principio, su madre la abraza y al entender el estado de su hija decide permanecer en silencio y no insistir.
Trás unos cuantos días mas todo transcurrió de la misma manera.

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